SATA son las siglas de Serial Advanced Technology Attachment y SAS son las de Serial Attached SCSI (SCSI quiere decir a su vez Small Computer System Interface, que suele pronunciarse como “scuzzy”). Son dos tipos de interfaz utilizada para la transferencia de datos desde y hacia los discos duros.

En otras palabras, son intermediarios que conectan la placa madre de un servidor con los discos duros.

Aunque SATA y SAS hacen referencia a la interfaz de transferencia de datos, también se usan para describir estos dos tipos de discos duros. Es importante tener en cuenta que para el propósito de este post, hablamos de discos duros ‘giratorios’ tradicionales, en contraposición a las unidades de disco SSD.

El formato más popular de los discos SATA es 7.2K mientras que en los SAS hay dos tipos principales: los 10K y los 15K. La ‘K’ se refiere a la velocidad a la cual los discos rotatorios giran.

La gran diferencia entre ellos es que los discos SAS son más rápidos y fiables que los discos SATA.

La mejor medida para evaluar la velocidad es IOPS (Inputs Outputs Per Second), que expresa la cantidad de datos que pueden ser escritos y leídos en un disco. La industria acepta que el valor medio de los discos 7.2K SATA es 80 IOPS, mientras que los 10K SAS ofrecen aproximadamente 120 IOS y los 15K rinden a unos 180 IOPS. Son medias que se basan en cargas de trabajo tanto bajas como intensas.

Los discos SAS tienden a usarse para informática avanzada, donde una alta velocidad y una alta disponibilidad son cruciales, como por ejemplo las transacciones bancarias y el e-Commerce.

Los discos SATA tienden a usarse para el trabajo de oficina o a nivel de usuario, con roles menos exigentes, tales como el almacenamiento de datos y los backups.

Los discos SAS son más fiables que los SATA. La industria acepta que el tiempo medio entre fallos (MTBF por sus siglas en inglés) de los discos SAS es de 1,2 millones de horas, mientras que el MTBF de los SATA se queda en 700.000 horas.

Desde un punto de vista físico, los cables de datos son significativamente diferentes. Los cables SATA están limitados a un metro de longitud y los datos y la electricidad van separados, mientras que los cables SAS pueden llegar a medir 10 metros, con la electricidad y los datos proporcionados viajando por el mismo cable.

En términos de capacidad, en cambio, los discos SATA ganan de forma clara. Los discos SATA de 3TB no son infrecuentes y los hay de 8TB en formato 3,5 pulgadas. Y son más económicos desde 1TB a 3TB. Los discos SAS, por su parte, tienden a dar como máximo 900GB, aunque la configuración más común suele rondar los 450GB ó 500GB.

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